La Herencia

Lo que las leyes me niegan la historia me proveerá, rezo consolador de quien todo lo trató y nada consiguió. La Corte Interamericana de Derechos Humanos desestimó una petición de medidas provisionales en favor de Jorge Castañeda, presentada por la Comisión Interamericana que tiene sede en Washington.
Los nombres propios no caben en las boletas, no sin colores. ¿Qué movía a Castañeda? ¿Ambición (personalísima)? ¿Compromiso (democratísimo)? ¿Ingenuidad (dolorosísima)? Castañeda es el filósofo que espera ser descubierto rey, querido y admirado fuera de México, estimado e ignorado dentro. Castañeda es y ha sido sus circunstancias, el contacto temprano con el poder, la educación elítica y la calle polvorosa, la vida en el extranjero (porque México se vuelve otra cosa en la distancia), el amor -que como buen amor seconvierte en resentimiento- por la izquierda, el encanto mutuo con Vicente Fox, el texto, la palabra, las aulas, los amigos.
Mucho bien le hubiera hecho la candidatura de Castañeda a la contienda del 2006, de todos los pre-pre-candidateados fue el único que tuvo el detalle de publicar y darnos a conocer sus propuestas de gobierno con-cre-tas, ni sueños echeverristas ni delirios Hayekianos. Mucha intranquilidad le hubiese dado a este país la posibilidad de candidaturas independientes. Irónicamente, a pesar del monopolio rígido de los partidos políticos en la elección de candidatos para puestos en el poder ejecutivo, los partidos y el resto estamos sujetos a la iniciativa (y capacidades $$$) de los individuos. Sesgo auto-selectivo perverso, darwinismo platanero, la bondad no sobrevive.
Los nombres propios no caben en las boletas, no sin colores. ¿Qué movía a Castañeda? ¿Ambición (personalísima)? ¿Compromiso (democratísimo)? ¿Ingenuidad (dolorosísima)? Castañeda es el filósofo que espera ser descubierto rey, querido y admirado fuera de México, estimado e ignorado dentro. Castañeda es y ha sido sus circunstancias, el contacto temprano con el poder, la educación elítica y la calle polvorosa, la vida en el extranjero (porque México se vuelve otra cosa en la distancia), el amor -que como buen amor seconvierte en resentimiento- por la izquierda, el encanto mutuo con Vicente Fox, el texto, la palabra, las aulas, los amigos.
Mucho bien le hubiera hecho la candidatura de Castañeda a la contienda del 2006, de todos los pre-pre-candidateados fue el único que tuvo el detalle de publicar y darnos a conocer sus propuestas de gobierno con-cre-tas, ni sueños echeverristas ni delirios Hayekianos. Mucha intranquilidad le hubiese dado a este país la posibilidad de candidaturas independientes. Irónicamente, a pesar del monopolio rígido de los partidos políticos en la elección de candidatos para puestos en el poder ejecutivo, los partidos y el resto estamos sujetos a la iniciativa (y capacidades $$$) de los individuos. Sesgo auto-selectivo perverso, darwinismo platanero, la bondad no sobrevive.
Que bonita la ilusión, qué alivio el desencanto.
A pesar de las estimas no podemos pensar que Castañeda denfendía una posibilidad que lo excluía, mientras pregonaba la independencia de los partidos, se ofrecía abiertamente a casi cualquier partido por casi cualquier puesto. A la vista. La Herencia de Castañeda es clara y alentadora, la sucesión ya no se basta de individuos, ni los individuos se bastan de ganas. El espacio para la iniciativa espontánea se sobrepone a las estructuras partidistas, será tarea de los partidos domesticar a sus bestias. Gracias al fracaso: somos muchos.

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